miércoles, 27 de enero de 2016

El Inventario de Arreola



Milton Iván Peralta*


   El hombre de la palabra extensa, el hombre del diálogo eterno, un hombre de pocos pero buenos lectores. Fue hombre de teatro y de la narración deportiva. El hombre de una obra breve pero interminable. El maestro de aula o de los libros. Es Juan José Arreola el hombre de la obra  interminable. Y aunque Arreola nos regala datos de su vida, el entendido de su obra no es tan transparente. Arreola lo abarca casi todo, el cuento, la poesía, el periodismo, el lenguaje, cada escrito  es un trabajo de orfebrería, perfecto, metódico, no hecho para la apreciación de todos los lectores.

   De toda su obra hay un libro que construyó que para mí es el más arreolino, donde podemos ver sus gustos literarios se encuentra en una breve obra, pequeña, que se construyó día a día, y a veces de forma escrita y otras de forma oral, considero que es un representante de la totalidad de su obra, este libro es Inventario. Fue una columna que salió todos los días en el periódico El Sol de México, columna intitulada "De sol a sol", que apareció desde el sábado 8 de febrero de 1975 hasta el viernes 10 de diciembre de 1976, casi siempre en la parte superior izquierda de la página cinco de la primera sección del rotativo.  Hay que decir que la palabra Inventario "viene del latín inventarium y significa la relación ordenada de los bienes y demás cosas pertenecientes a una persona o entidad. Pero también alude al documento en que constan esas cosas" contiene ciento cincuenta textos que representan, en números redondos, la tercera parte de sus colaboraciones para El Sol de México. 
  
   Inventario como libro ve la luz el último día en el que se publicó su columna, Juan José comenta: “está escrito al correr de la pluma, sin apenas corrección. Ya está en librerías... y quiero que sea o que demuestre por lo menos, una voluntad secreta. Esa que todavía no he sido capaz de cumplir: la de hablar como escribo. La de escribir como hablo.

   Este libro está lleno de los muchos arreolas que existen, escritos de un solo tema sin salirse de este, otros donde un tema te lleva a un autor y a otro, y a muchos libros más por un sinfín de laberintos de autores y libros.

   “Ven, porque las letras que escribo canjean todo el mal por el bien si cumples a primera vista la más antigua de las promesas. Soy el operario de la última hora en los flancos de tu viña. Ya no estaré solo en el lagar ni pisaré en sueños las uvas de la ira. No mancharé el vino con el delirio ni el pan con la amargura.
P.p. 7.

   Entre las páginas de Inventario podemos encontrar un diálogo con el autor, uno que nos llena de referencias y nos hace entender de forma distinta a los autores que a él le gustan, es en estas partes que encontramos el Arreola enciclopédico, analítico, el maestro que  nos explica cómo son las cosas, y que siempre dejan una enseñanza:

   “La vida se soporta, tan doliente y tan corta, solamente por eso: roce, mordisco o beso en ese pan divino para el cual nuestra sangre es nuestro vino…” Estoy de acuerdo con Darío. Y todavía más cuando dice: “Divina Psiquis, dulce mariposa invisible que desde los abismos has tenido a ser todo lo que en mi ser nervioso y en mi cuerpo sensible forma la chispa sacra de la estatua de lodo!”.
Estoy de acuerdo a más no poder con Rubén en todo esto que se refiere al espíritu que tiene como soporte a la carne. 
Estoy de acuerdo con  la crisálida que resuelve dentro del capullo la aspiración del gusano.”
P.p. 21 y 22.

   Pero también vemos el Arreola que jamás dejó su terruño, que como Guillermo Jiménez lo recordaba y lo dejaba plasmado en sus páginas, es así como le hizo un homenaje eterno en La Feria, o en tantas frases como: “Zapotlán ha resultado para mí la novia más difícil de olvidar”, es en Inventario donde también vemos algunos retazos de Zapotlán de Arreola, nos recuerda su juventud, cuando recitó algunos poemas para Pablo Neruda:
“Ciudad Guzmán, primavera de 1941. Estábamos en la terraza, ¿se acuerda usted, amigo mío? La que da sobre el jardín. Y los tabachines florecidos se incendiaban bajo el sol. L grupo de amigos no podía estar más contento al ofrecer tal espectáculo de belleza pueblerina. (…) Y Pablo Neruda se quedó ensimismado oyéndose a sí mismo:”.
P.p. 58.

   Inventario es una obra rara, es una joya poco recopilada en las obras de Juan José, a diferencia de todas sus demás obras nada más tiene dos ediciones, la primera de 1976, y una segunda del 2002, una obra pequeña pero con una densidad que nos deja ver las múltiples facetas del autor. “Es una recopilación esencialmente se muestra como un humanista, un ser interesado en todo lo humano, en especial en sus semejantes”, así lo califica  Óscar Mata en su ensayo “Juan José Arreola, de Sol a Sol”. Pocos escritos podemos encontrar entorno a esta obra que no desmerece nada, al contrario, nos muestra un Arreola distinto a sus obras, o a los múltiples libros de entrevistas como: La palabra educación (1973) o Y ahora la mujer (1975) editados por Jorge Arturo Ojeda; también libros con palabras y oraciones de Juan José Arreola, pero palabras y oraciones dichas, no escritas, como Memoria y olvido (Vida de Juan José Arreola /1920- 1947), contada a Fernando del Paso (1994) y El último juglar. Memorias de Juan José Arreola (1998), dictado a su hijo Orso.  Hay que destacar que Inventario es el último libro que escribió Arreola, se nota el oficio,  la sapiencia, fue su último regalo que nos legó para que todos lo sigamos descubriendo.

   “Supongamos que yo soy usted. Respóndame pues lo que quiero preguntarle.
Supongamos que el mundo va a acabarse dentro de cinco minutos y que usted dispone de dos horas para redactar un informe sobre el Juicio Final. ¿Dónde le gustaría pasarlas? Supongamos que yo amo a la mujer de otro y que ese otro es usted. ¿Qué haría en mi lugar?”.
P.p. 39.

   Vale la pena reeditar y leerlo porque desde aquí se zarpa a una relectura más abierta de la totalidad  de su obra. Aunque Arreola no se acaba nunca.
“Lo digo por última vez; la idea de triunfar en la vida frente a los demás, nos derrota íntimamente. La única victoria que vale la pena obtener, es la que se gana dentro de las paredes de nuestra casa. Y para ir todavía más lejos o para llegar más cerca, creo que la única victoria va liosa es la que gana el corazón, dentro de nuestras propias y más íntimas costillas.”
P.p. 95.


*Milton Iván Peralta, es escritor y periodista.

Si usted gusta consultar la versión en Pdf de La gaceta Literaria puede hacerlo en este link: http://issuu.com/aquinatenses/docs/01-curvas

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